Carlos Almansa: La vuelta al mundo en 8 coworkings

Él es fundador de Nexudus, y durante la Coworking Spain Conference nos ofreció una estimulante charla sobre los enfoques de los coworkings de diferentes ciudades del mundo, pioneras en el desarrollo de diferentes estilos y modelos de negocio. Se trata de estrategias que es útil entender para luego poder extrapolarlas. Su charla se enfocó en 8 ciudades -Londres, Nueva York, Vancouver, San Francisco, Shanghai y Estocolmo-, cada una con su especialización.

Londres: diseño UX

Se especializa en el diseño de experiencia de usuario (UX), que incluye todos los aspectos de la interacción entre el usuario y la empresa, sus productos y servicios. La tendencia es crear una comunidad como requisito incluso antes de abrir las puertas del espacio coworking. Se diseña el recorrido de la persona desde el primer contacto hasta que se convierte en coworker. Este recorrido incluye una primera interacción, la presentación del espacio, y finalmente la introducción del nuevo miembro a la comunidad. Se usan cada vez más Customer Relationship Management (CRM), con funcionalidades más complejas. Para la presentación del espacio, se hacen visitas guiadas normales o se usan cada vez más aplicaciones web.

¿A qué se refiere Carlos con “diseño”? La arquitectura es un aspecto importante, la ubicación de paredes, de ventanas. La optimización de la luz y la acústica no deben dejarse de lado tampoco. Hay que pensar por ejemplo en en cómo se circula dentro del espacio, lo que la persona ve y oye mientras trabaja. El modelo de precios también entra en el diseño de un coworking, y aquí menos es más: entre menos opciones, más clara la elección para el potencial coworker. En la práctica, el coworker que dice “sí, quiero” paga primero y luego se le introduce a la comunidad. Y por último, se diseñan los canales de comunicación para orientar a los miembros dentro del espacio (portal de miembros, aplicaciones nativas, newsletters, etc), y se suele acudir a los servicios de diseñadores de marca, como por ejemplo s84design.

En el día a día de los espacios, Carlos comenta que es importante hacer encuestas de satisfacción para mejorar y es primordial la figura de los gestores y anfitriones del espacio, para comunicar la cultura del espacio a los miembros.

Nueva York: escalabilidad

Aquí se especializan en hacer crecer de tamaño los coworkings. “El tamaño importa”, dice Carlos, porque económicamente se aumenta la rentabilidad. Pero esto ocurre con la condición de que también se aumente la eficiencia del espacio. Esta tendencia la confirma un estudio de Deskmag, al mostrar que los espacios de más de 200 miembros son rentables en un 70%, frente a un 22% en los espacios de 1 a 24 miembros. “Hay quienes dicen que en el futuro habra cadenas enormes que dominarán el mercado”, dice, pero él no cree que vaya a ser así. Lo que sí cree es que los espacios pequeños que están en ciudades grandes y que no se especialicen van a sufrir las consecuencias de esta presión.

El contexto también importa. La rentabilidad está según él en las ciudades más grandes, y es donde está creciendo más el número de coworkings.

¿Cuáles son los retos de escalar? Sobre todo conseguir financiación. WeWork se ha tragado la mayoría de esta financiación, según comenta y se ha repetido en varias otras sesiones de estas jornadas. También hay que pensar en la automatización de los procesos (facturación, check-ins, reservas, etc), y en generar manuales de funcionamiento y buenas prácticas, lo que comprobamos al siguiente día es la práctica de Betahaus. Hay que lograr que el coworker se sienta bien en la nueva cultura a la que llega.

Se repite la idea ya introducida por Jaime Aranda, y es que hay que enfrentar el reto de la multilocalidad del trabajo: múltiples horarios, alta movilidad, fiscalidad combinada…

En cuanto a las métricas, Carlos invita a los gestores de coworkings a pensar cuáles son los indicadores importantes para sus casos particulares. Por ejemplo, que los trabajadores cambien cada mes no es negativo para un espacio focalizado en nómadas digitales, en cambio en otros casos sí que lo será.

También es interesante generar informes de los ingresos y gastos del espacio, y saber de dónde provienen los ingresos (alquiler salas, y estadísticas de ocupación de diferentes tarifas) para adaptarse mejor.

Vancouver: impacto social

Para Carlos el coworking es de por sí “comunidad”, pero no únicamente. Para definir lo que entiende por “impacto social” nos cuenta la historia de Ashley Proctor, que a partir de una experiencia personal -un accidente- detecta una necesidad y genera una solución creativa a esa necesidad fundando un espacio de coworking llamado Xspace en Vancouver. Ella adaptó lo que ofrece a las necesidades de un grupo muy particular -diseñadores jóvenes en este caso-.

Cuenta el proceso de The Foundery, espacio que abrió su puertas a procesos participativos ciudadanos y también físicamente, haciéndolo accesible a personas con movilidad reducida. Por su parte, 312Main es la comunidad coworking más grande de la ciudad, y se trata de una iniciativa público-privada con vocación social, que invita tanto a empresarios como a emprendedores y makers, como a asociaciones. La filosofía de estos espacios es el servicio a la gente, y la apertura hacia la ciudad y hacia otras organizaciones sociales.

San Francisco: hibridación

Carlos comenta la estrategia de coworkings que eligieron ubicarse en las zonas más caras de la ciudad y enfrentan a una gran presión inmobiliaria.

Espacios como Bespoke, ubicados en un centro comercial, aumentaron su rentabilidad con lo que llamaron una “trifecta”, o tres patas en el negocio. Primero, alquilan una pantalla de 8 m2 y lo alquilan empresas que quieren lanzar y exponer un producto. También tienen un “espacio demo”, donde se desarrollan testeados (o puestas a prueba) de sus productos por parte de companías como Google o Facebook, pero también yoga u otro tipo de eventos. Este espacio demo se cotiza mucho por su ubicación en medio de un centro comercial.

Segundo, tienen un espacio de coworking con oficinas privadas, salas de reunión, espacios para grupos pequeños, escritorios fijos o flexibles, y hasta un rocódromo y una librería.

Tercero, ofrecen en la misma superficie del coworking la posibilidad de configurar los espacios para eventos.

Shanghai: mercados emergentes

Este es un contexto muy diferente, y en consecuencia sus espacios de coworking también lo son. Aun así, en esta ciudad se está creando un modelo que se está exportando. Tienen un mercado en plena expansión, con 3000 espacios abiertos en los últimos 3 o 4 años. UrWork, el WeWork chino, tiene 66 espacios en 18 ciudades del mundo, comenta Carlos. Se trata de espacios centrados en los coworkers locales con un 80-90% que son chinos, con superficies grandes y no tan abiertas a la innovación. Son más tradicionales y entienden de forma muy particular el significado de comunidad.

Estocolmo: especialización

En esta ciudad los coworkings se orientan a comunidades concretas. Es el caso de Herahub, la primera red internacional de espacios dedicados específicamente a mujeres emprendedoras en diferentes áreas. Están presentes en Estados Unidos y Europa con 4 espacios, y con 3 más en camino. La idea de fondo es compartir los equipos especializados como por ejemplo máquinas de cocina, de odontología, y material artístico, para así ahorrar costes. Les interesa crear diversidad en los perfiles de las coworkers. Hay otros ejemplos de este modelo en el mundo, como es el caso de Woolf Works en Singapur, Wing y Sheworkscollective en Nueva York, o Shecosystem en Toronto

En España, Carlos apunta que es en Madrid y Barcelona donde el coworking está creciendo más, y aconseja basar estas estimaciones en mediciones del número de espacios abiertos y la variación del número de miembros.

Si quieres que escriba contenidos como este para tu web o blog, llámame o escríbeme y lo charlamos.

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